Glosario
Qué cambia en la agenda cuando cada prestación se factura
Cada examen, consulta o procedimiento realizado genera un cobro asociado a un código. El acto que no se realiza no genera nada: ni registro de actividad, ni línea de facturación, ni dato para planificar el mes siguiente.
En el sistema chileno el modelo tiene artículo y arancel: el artículo 143 del DFL 1 de 2005 retribuye cada prestación otorgada en la modalidad de libre elección según el arancel del artículo 159, con un valor financiado en parte por el afiliado cuando corresponde.
¿Qué cambia en la agenda cuando cada prestación se factura?
Cambia quién mira el reporte. La agenda deja de ser un tema del SOME y pasa a mirarla la gerencia, porque el número de horas realizadas y el número de prestaciones registradas terminan siendo casi el mismo número.
- Una hora que se cae no vuelve: ese día ya pasó y la sala estuvo ocupada por nadie.
- El sobrecupo y la lista de espera se vuelven herramientas de ocupación, con el riesgo de asistencia que eso trae.
- La indicación escrita y sin agendar es actividad comprometida que nunca se ejecutó.
- El cierre de mes se arma con lo realizado, así que una semana con horas caídas aparece en el reporte antes que en la caja.
La contracara es la cápita, donde el mismo hecho se lee como gasto evitado. Un prestador con convenios mixtos necesita las dos lecturas, y la metodología de medición tiene que declarar cuál está usando antes de mostrar cualquier número.