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En dental la próxima hora nace de la anterior y ningún sistema la guarda tan lejos

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¿Qué tipo de cola es la de una unidad dental?

Las otras cuatro unidades de esta serie viven de órdenes que alguien escribió en otra parte. Dental vive de dos flujos propios y ninguno se parece a una orden de examen.

El primero es el plan de tratamiento: un diagnóstico que se ejecuta en varias sesiones agendadas de a poco, donde cada sesión depende de la anterior. El segundo es el recall: el control preventivo que se genera al terminar la atención de hoy y vence en seis meses o un año, junto con el destartraje y las radiografías de control.

Los exámenes de la unidad se comportan igual. Una radiografía panorámica dental se pide para planificar y una radiografía bitewing se pide para controlar. Las dos existen dentro de un plan, y fuera de ese plan ninguna significa nada.

¿Por qué el recall se pierde?

Porque la agenda no existe tan hacia adelante. En la mayoría de los sistemas clínicos chilenos la disponibilidad se abre con semanas o pocos meses de anticipación, así que una hora a doce meses no se puede reservar el día en que se genera. Queda anotada en algún campo y depende de que alguien vuelva a mirarla en la fecha correcta.

Nadie vuelve a mirarla. El equipo de la unidad está resolviendo la agenda de esta semana, el contact center trabaja sobre la cola del día, y el recall a un año no aparece en ninguna de las dos listas. Es una derivación no gestionada con fecha de vencimiento diferida.

¿Por qué el no-show duele más en el sillón?

Tres razones que se acumulan.

  • El bloque es largo. Una sesión de tratamiento ocupa entre cuarenta y noventa minutos de sillón, así que un paciente ausente vale varios cupos de cualquier otra unidad.
  • El recurso no se divide. El sillón, el profesional y el asistente quedan libres juntos y no sirven para otra cosa.
  • El reemplazo necesita aviso. Rellenar un bloque largo con horas de anticipación exige una lista de espera activa que la mayoría de las unidades no mantiene.

A eso se suma el efecto sobre el plan. Cuando un paciente pierde la segunda de cinco sesiones, el plan se detiene: la tercera deja de ser clínicamente válida y hay que reevaluar. El desenlace habitual es un paciente que abandona el tratamiento a medio terminar y le atribuye esa experiencia a la clínica.

El patrón está documentado fuera de la odontología. Un estudio del sistema público chileno midió una inasistencia promedio de 16,5% en consultas de especialidad, con un rango de 8,8% a 20,2% entre regiones. Un promedio de red esconde exactamente la unidad que peor está, que es la que usted necesita encontrar.

¿Qué carga la preparación en dental, y cómo se disfraza de inasistencia?

La preparación clínica de dental es liviana comparada con gastroenterología. La carga está en otro lugar: en el costo, en la cobertura y en el miedo.

Un paciente que no sabe cuánto va a pagar la sesión de mañana simplemente no llega, y nunca cancela. Un paciente que jamás confirmó si su plan cubre el procedimiento hace exactamente lo mismo. Y una parte no menor de la población pospone al dentista por ansiedad, una postergación que se ejecuta en silencio la mañana de la hora. Los tres casos se anotan como inasistencia y los tres se resuelven con una conversación anterior a la hora.

¿Qué debería medir la unidad, y qué cambia cuando el recall se sostiene?

¿Cuál es el denominador correcto?
Los pacientes con un recall vencido en el período, más los planes de tratamiento con sesiones pendientes. Contar solo las horas agendadas describe la agenda y deja la cartera completa fuera del cálculo. Ver denominador.
¿Qué tasa importa más?
La proporción de planes de tratamiento terminados, medida por paciente. Es el único indicador que se correlaciona al mismo tiempo con ingresos y con resultado clínico.
¿Cómo se sabe si el recall está funcionando?
Comparando la tasa de retorno de los pacientes contactados contra un grupo de control que quedó en el flujo habitual, con la metodología escrita antes de empezar. Está en cómo lo medimos.
¿Y el sobrecupo?
El sobrecupo compensa la inasistencia y empeora la experiencia del paciente que sí llegó. En un sillón, además, no hay dónde sentar al que sobra. Por qué agendar más sin avisar sube el no-show está desarrollado aparte.

Cuando el recall se sostiene, la unidad deja de depender del paciente que se acuerda solo. La cartera vuelve por ciclos, el sillón se llena con pacientes que ya conocen la clínica y los planes se terminan en lugar de abandonarse a mitad de camino.

Ese seguimiento tiene un límite que fija su institución: cuántas veces se escribe, en qué horarios, cuándo se detiene. Nosotros lo ejecutamos como usted lo escriba, con su marca en la conversación. El paciente no debería notar que hubo un sistema detrás.

Si administra una unidad dental y quiere saber cuántos recall vencieron el año pasado sin que nadie los llamara, escríbanos a pablo@superposition.company. Ese número casi siempre sorprende a quien lo pide.